TRATAMIENTOS DE MADERA

La madera, es uno de los materiales de construcción más utilizado por el hombre a lo largo de la historia debido a su gran valor decorativo y a presentar excelentes propiedades físico-mecánicas, como son, por ejemplo, su reducido peso específico y su gran resistencia a la tracción que, a igualdad de peso, es 4 ó 5 veces superior a la del acero común.

No obstante, a pesar de éstas y de otras excelentes características, presenta como cualquier otro material, ciertas limitaciones, derivadas en gran medida de su naturaleza orgánica.

Así aunque presenta un comportamiento muy bueno frente a atmósferas agresivas que corroen rápidamente los metales, la madera, al tratarse de un material orgánico, es biodegradable, es decir, puede ser atacada y destruida, en determinadas condiciones, por organismos xilófagos, principalmente hongos e insectos.

Todos estos hechos eran bien conocidos por los carpinteros que, así mismo conocían que unas especies tienen una mayor durabilidad que otras que, dentro de una misma especie, el duramen es mucho más resistente al ataque de los organismos xilófagos que la albura, que el agua es, en tanto que comunica humedad a la madera, el factor determinante del ataque de los organismos xilófagos más importantes, y por consiguiente, el mayor enemigo de la madera, etc.
Con la aparición de nuevos materiales elaborados por el hombre, como son el hormigón y el acero, que aportaban mayores facilidades de utilización y cuyas propiedades eran totalmente controladas por el hombre, fue decayendo la madera como material resistente y de soporte y, con ello, se fue perdiendo el conocimiento intuitivo y heredado, que se transmitía de generación en generación, sobre la forma más adecuada de trabajar la madera.
 

En el momento actual, al existir cada vez mayor inquietud por conservar nuestro Patrimonio Histórico y considerar que todos los materiales utilizados en su construcción tienen el mismo valor, el mundo de la construcción ha vuelto a tomar contacto con la madera como elemento estructural y con los problemas que ésta plantea, pudiéndose considerar que el principal es su degradabilidad por organismos xilófagos.

Al igual que la mayoría de los problemas, la degradabilidad de una madera tiene solución siempre que se tome el problema en consideración y se apliquen las medidas correctoras adecuadas.

Los agentes que provocan la degradación de la madera son múltiples. Numerosos tipos de insectos y hongos hacen de la madera su fuente de alimentación y en su caso su hábitat.

Tanto para los hongos como para los insectos, el factor que establece el nivel de desarrollo es muy a menudo el grado de humedad. Existe una correlación directa entre el ambiente en el cual se encuentra la madera y los ataques de los agentes biológicos destructores.